Enseñar a aprender:
cuando las estrategias de aprendizaje marcan la diferencia
Durante mucho tiempo, en educación se ha dado por hecho que los estudiantes aprenderán a estudiar por sí mismos. Sin embargo, basta con observar cómo preparan los exámenes para comprobar que esto no siempre es así. Releer apuntes, subrayar páginas enteras o estudiar intensivamente la noche anterior son prácticas habituales entre los adolescentes. Y, aunque a menudo generan una sensación de familiaridad con el contenido, la investigación lleva décadas mostrando que su eficacia es limitada.
27 de mayo de 2024

Las ciencias cognitivas han transformado nuestra comprensión de cómo aprendemos. Hoy sabemos que algunas estrategias de estudio favorecen un aprendizaje más profundo y duradero que otras. Técnicas como la práctica de la evocación —intentar recordar o aplicar lo aprendido— o la práctica distribuida —espaciar el estudio en el tiempo— han demostrado repetidamente su eficacia. En cambio, las estrategias más populares entre los estudiantes contribuyen mucho menos a consolidar el conocimiento.
A pesar de la solidez de estas evidencias, rara vez se enseñan de forma explícita en la escuela. Esto plantea una pregunta clave: ¿qué ocurre cuando enseñamos a los estudiantes qué estrategias pueden ayudarles a aprender mejor y les motivamos a usarlas?
Un estudio reciente realizado en un centro de Educación Secundaria de la provincia de Barcelona aporta una respuesta prometedora. Sus resultados sugieren que enseñar estrategias de aprendizaje fundamentadas en la ciencia cognitiva puede mejorar de forma significativa el rendimiento académico de los estudiantes, especialmente a largo plazo.
Por qué las estrategias de aprendizaje importan
Aprender no es simplemente exponerse a información. Para que el conocimiento se consolide, los estudiantes necesitan implicarse activamente en su procesamiento. En este proceso, las estrategias de aprendizaje desempeñan un papel central: son las acciones deliberadas que utilizamos para comprender, recordar y aplicar lo que estudiamos.
Durante las últimas décadas, numerosas investigaciones han permitido identificar qué estrategias favorecen realmente el aprendizaje. Entre las más eficaces destacan:
Los modelos de aprendizaje autorregulado muestran que los estudiantes que planifican su estudio, supervisan su comprensión y ajustan sus métodos de trabajo suelen obtener mejores resultados académicos. Pero esta autorregulación no surge de manera espontánea: requiere conocimientos y herramientas.

- La práctica de la evocación, que consiste en intentar recordar activamente la información sin apoyo inmediato de los materiales.
- La práctica espaciada, que implica espaciar el estudio en el tiempo en lugar de concentrarlo en una sola sesión.
Ambas estrategias comparten un rasgo importante: exigen un esfuerzo cognitivo mayor que las técnicas habituales de estudio. Y precisamente por eso resultan más eficaces.
La Teoría de la Carga Cognitiva, por su parte, subraya la importancia de reducir los esfuerzos mentales superfluos a la tarea de aprender. Cuando estudiamos en entornos llenos de distracciones —música ambiental, notificaciones del móvil o multitarea— una parte significativa de nuestros recursos cognitivos se dedica a gestionar esas interferencias. El resultado es un aprendizaje menos eficiente.
En otras palabras, aprender bien depende tanto de qué hacemos al estudiar, de cuándo lo hacemos, y de en qué circunstancias lo hacemos.

Un estudio en condiciones reales de aula
Para analizar si enseñar estrategias de aprendizaje mejora el rendimiento académico, un estudio realizado en un centro de Secundaria de Barcelona comparó dos cohortes de estudiantes de 2.º de ESO: un grupo control (40 alumnos, curso 2023–2024) y un grupo experimental (46 alumnos, curso 2024–2025). Ambos siguieron el mismo temario, con el mismo profesorado y los mismos materiales curriculares. Y ambos se evaluaron con los mismos exámenes de Física y Química. El análisis controló variables como la habilidad cognitiva de los estudiantes, el tiempo dedicado al estudio y los conocimientos previos.
La intervención fue aplicada por docentes del propio centro, previamente formados en un curso de 15 horas sobre principios de ciencia cognitiva y estrategias de aprendizaje. Se priorizaron dos ideas clave: la práctica de la evocación y la reducción de distracciones durante el estudio. Se dedicaron dos sesiones de tutoría a exponer estas ideas por medio de materiales de apoyo proporcionados por los investigadores. Las familias también fueron informadas para favorecer estos hábitos en casa. Además, se usaron pósters sobre las estrategias de aprendizaje a modo de recordatorios periódicos.
El impacto se evaluó mediante tres pruebas de la asignatura de Física y Química: una inicial, un examen final y el mismo examen repetido una semana después sin aviso previo, para medir la retención del aprendizaje. Además, los estudiantes completaron cuestionarios sobre cómo habían estudiado.
Los resultados mostraron que no había diferencias iniciales entre los grupos, pero el grupo experimental obtuvo mejores resultados en el examen final y una ventaja aún mayor en la prueba sorpresa. Al controlar otras variables, la intervención apareció como uno de los factores más influyentes en el rendimiento, incluso superando el peso de la habilidad cognitiva en la prueba postergada.
En definitiva, estos resultados sugieren que los estudiantes del grupo experimental mejoraron su desempeño y lograron aprendizajes más duraderos, un patrón coherente con lo que predice la ciencia cognitiva. Los cuestionarios también indicaron cambios en los hábitos de estudio: mayor uso de la evocación y menor presencia de distracciones durante el estudio.
¿Quieres aprender más sobre estrategias de aprendizaje?
Qué podemos aprender de este estudio
Este trabajo aporta varias lecciones relevantes para docentes y centros educativos.
1. Enseñar a aprender tiene efectos reales
La investigación sugiere que enseñar estrategias de aprendizaje en Secundaria puede mejorar el rendimiento académico y la calidad del aprendizaje, especialmente cuando se evalúa su durabilidad.
2. Cambiar hábitos requiere algo más que información
La intervención no se limitó a explicar qué estrategias son más eficaces. También abordó creencias, expectativas y motivación, ayudando a los estudiantes a comprender por qué el esfuerzo cognitivo es necesario para aprender.
3. El profesorado puede liderar este cambio
Al tratarse de una intervención aplicada por docentes, el estudio sugiere que es posible trasladar la investigación educativa al aula sin necesidad de la intervención directa de los investigadores.
4. Evaluar el aprendizaje a largo plazo es esencial
Las calificaciones inmediatas no siempre reflejan el verdadero aprendizaje. Las pruebas postergadas ofrecen una perspectiva mucho más fiel de lo que los estudiantes realmente han retenido.
Una palanca para la equidad educativa
Quizá una de las implicaciones más interesantes de este estudio tiene que ver con la equidad. La habilidad cognitiva es relativamente difícil de modificar, pero las estrategias de aprendizaje sí pueden enseñarse.
Intervenciones relativamente breves, de bajo coste y fundamentadas en la investigación pueden ayudar a muchos estudiantes a estudiar mejor, comprender más profundamente y retener lo aprendido durante más tiempo.
En ese sentido, enseñar a aprender no debería considerarse un complemento opcional del currículo. Es, probablemente, una de las herramientas más potentes que tiene la educación para mejorar el aprendizaje de todos los estudiantes.
Descubre qué dice el autor principal del artículo científico aquí.
Enlace al artículo completo aquí.
Conoce tu cerebro para aprender a aprender
Un libro para saber de qué forma aprender
Incorpora al Plan de Lectura de Centro (PLEC) el primer libro sobre estrategias de aprendizaje dirigido a alumnos de secundaria, y ayuda a tus alumnos a mejorar en la competencia de aprender a aprender.
¿Qué conseguirás si trabajas este libro en el aula?
- Potenciarás el rendimiento de todos sus alumnos: Todos los estudiantes pueden mejorar su desempeño aplicando estrategias de aprendizaje que realmente funcionan, aquellas que están científicamente alineadas con la forma en que el cerebro aprende mejor.
- Convertirás las ventajas espontáneas en aprendizaje universal: Al incorporar las estrategias de aprendizaje en el aula, dotarás a todo tu alumnado de una herramienta consciente y duradera para optimizar su estudio y consolidar sus conocimientos de forma efectiva.
- Inspirarás con la capacidad ilimitada del cerebro: Muestra a tus estudiantes que cada nuevo concepto adquirido modifica físicamente la estructura de su cerebro, reforzando la idea de que su capacidad de aprendizaje es plástica, inmensa y transformadora.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Curso en línea: «Aprender a aprender. Estrategias de aprendizaje basadas en la evidencia científica» por ISTF
- Libro: Conoce tu cerebro par aprender a aprender de Héctor Ruiz Martín
- Libro: ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza de Héctor Ruiz Martín
- Estudio: Estrategias de aprendizaje en estudiantes de Secundaria por ISTF
- Entrevista a Dylan Wiliam: La evaluación formativa y su impacto en la educación por Héctor Ruiz Martín y Gemma Grau

La International Science Teaching Foundation (ISTF) es una organización sin ánimo de lucro con sede en Londres, Reino Unido. Somos una entidad global comprometida con la mejora de la enseñanza de las materias STEM a escala planetaria. Colaboramos con docentes y educadores expertos en las materias científico-tecnológicas con diferentes bagajes. Nuestra intención es crear una comunidad internacional de profesionales de la educación STEM con dedicación activa y compromiso.











Deja una respuesta