Aplicando la ciencia del aprendizaje

 

La colección «Educación basada en evidencias» que la editorial Graó y la International Science Teaching Foundation han impulsado para proveer al profesorado de información rigurosa sobre la ciencia que estudia el aprendizaje y contribuir así a fundamentar su tarea diaria ha acogido un segundo libro después del éxito de «¿Cómo Aprendemos? Una aproximación científica a la enseñanza y el aprendizaje» de Héctor Ruiz Martín.

Este segundo libro trata de resumir las ideas fundamentales que, según Richard E. Mayer, todo docente debería conocer para respaldar sus decisiones educativas con base en las evidencias científicas disponibles. De forma muy oportuna, Richard E. Mayer organiza el libro alrededor de los tres grandes temas en que puede dividirse el objeto de estudio de la psicología educativa: el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación.

El libro está dirigido a las personas que buscan un enfoque científico en su objetivo de ayudar a aprender. La premisa subyacente es que, si deseamos ayudar a las personas a aprender, nos resultará de utilidad tener algún conocimiento sobre cómo se produce el aprendizaje. Pero la ciencia del aprendizaje estaría huérfana sin la ciencia de la enseñanza y la ciencia de la evaluación. Por eso, el libro hace un repaso a los principales hallazgos con que la investigación educativa en su conjunto puede contribuir a la mejora de la educación.

Contraportada

Por más de un siglo, los psicólogos han tratado de descubrir cómo funciona el aprendizaje, y también por el mismo tiempo, los educadores han mostrado interés en aplicar la ciencia del aprendizaje en la mejora de la educación. A lo largo de este período, los intentos de aplicar la ciencia del aprendizaje no tuvieron mucho éxito, principalmente porque la mayoría de las investigaciones sobre el aprendizaje no explicaban cómo se aprende cuando se realizan actividades en contextos significativos para la educación. Sin embargo, en las últimas décadas se han producido interesantes avances en el desarrollo de esta ciencia que resultan excepcionalmente relevantes para la práctica educativa.

Este libro está dirigido a las personas que buscan un enfoque científico en su objetivo de ayudar a aprender. La premisa subyacente es que, si deseamos ayudar a las personas a aprender, nos resultará de utilidad tener algún conocimiento sobre cómo se produce el aprendizaje. Pero la ciencia del aprendizaje estaría huérfana sin la ciencia de la enseñanza y la ciencia de la evaluación. Por eso, el libro hace un repaso a los principales hallazgos con que la investigación educativa en su conjunto puede contribuir a la mejora de la educación.

 

 

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