{"id":9839,"date":"2023-06-27T18:47:06","date_gmt":"2023-06-27T16:47:06","guid":{"rendered":"https:\/\/science-teaching.org\/?p=9839"},"modified":"2026-02-25T11:41:13","modified_gmt":"2026-02-25T10:41:13","slug":"algunos-malentendidos-sobre-las-pantallas-en-las-aulas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/science-teaching.org\/es\/investigacion\/algunos-malentendidos-sobre-las-pantallas-en-las-aulas","title":{"rendered":"Algunos malentendidos sobre las pantallas en las aulas"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading has-text-align-center has-x-large-font-size\"><mark style=\"background-color: rgba(0, 0, 0, 0); color: #24709c;\" class=\"has-inline-color\">Algunos malentendidos sobre las pantallas en las aulas<\/mark><\/h1>\n\n\n\n<p class=\"postdate-to-change has-cyan-bluish-gray-color has-text-color\" style=\"font-size:14px\"><mark style=\"background-color: rgba(0, 0, 0, 0); color: #aaaaaa;\" class=\"has-inline-color\">27 de junio de 2023<\/mark><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\" style=\"font-size:20px\">Sin duda, conviene ser cr\u00edticos con el uso de dispositivos digitales en las aulas. De entrada, cabe preguntarse en qu\u00e9 casos aportar\u00e1n alg\u00fan valor a\u00f1adido a la hora de alcanzar los objetivos educativos. Y esto implica ser conscientes de que su utilidad y conveniencia no ser\u00e1n iguales en todos los niveles educativos, dado que los objetivos de aprendizaje y las habilidades de los alumnos ser\u00e1n diferentes. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\" style=\"font-size:20px\">Sin embargo, entre los motivos que a menudo se esgrimen para cuestionar la presencia de dispositivos en el aula, con frecuencia se incluyen argumentos no fundamentados en la investigaci\u00f3n, o que surgen a partir de malentendidos en su interpretaci\u00f3n. Aqu\u00ed aclaramos algunos de los m\u00e1s habituales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abLas pantallas producen miop\u00eda\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">La miop\u00eda est\u00e1 asociada a factores gen\u00e9ticos, pero su aparici\u00f3n y progresi\u00f3n se ve condicionada por factores ambientales. La investigaci\u00f3n sobre los efectos oftalmol\u00f3gicos de las pantallas no cuenta con evidencias concluyentes que permitan afirmar que las pantallas incrementan el riesgo de desarrollar miop\u00eda. Los estudios muestran resultados contradictorios, pero los metaan\u00e1lisis (estudios que se realizan juntando los datos de varios trabajos existentes) no permiten establecer una asociaci\u00f3n entre el tiempo de uso de las pantallas y la miop\u00eda. En realidad, esta investigaci\u00f3n no compara el uso de pantallas con otras actividades que implican fijar la mirada en un punto pr\u00f3ximo, como leer o escribir en papel. Y el hecho es que hace tiempo que la investigaci\u00f3n estableci\u00f3 una asociaci\u00f3n entre este tipo de actividades y la miop\u00eda. Por lo tanto, lo que podr\u00edan estar mostrando los estudios que encuentran alguna relaci\u00f3n entre el tiempo de uso de pantallas y la miop\u00eda es que los ni\u00f1os que pasan muchas horas de su tiempo de ocio realizando una actividad que implica fijar la vista en un punto pr\u00f3ximo, en comparaci\u00f3n con hacer otras actividades al aire libre, podr\u00edan tener mayor riesgo de desarrollar miop\u00eda. Pero cuando se trata de estudiar, no habr\u00eda diferencia entre hacerlo en papel o con una pantalla. Por desgracia, leer mucho incrementa el riesgo de desarrollar miop\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Lanca, C., &amp; Saw, S. M. (2020). The association between digital screen time and myopia: A systematic review. <em>Ophthalmic and Physiological Optics, 40<\/em>(2), 216-229.<\/li>\n\n\n\n<li>Foreman, J., Salim, A. T., Praveen, A., Fonseka, D., Ting, D. S. W., He, M. G., \u2026 &amp; Dirani, M. (2021). Association between digital smart device use and myopia: a systematic review and meta-analysis. <em>The Lancet Digital Health, 3<\/em>(12), e806-e818.<\/li>\n\n\n\n<li>Dirani, M., Crowston, J. G., &amp; Wong, T. Y. (2019). From reading books to increased smart device screen time. <em>British Journal of Ophthalmology, 103<\/em>(1), 1-2.<\/li>\n\n\n\n<li>Lanca, C., Yam, J. C., Jiang, W. J., Tham, Y. C., Hassan Emamian, M., Tan, C. S., \u2026 &amp; Asian Eye Epidemiology Consortium (AEEC). (2022). Near work, screen time, outdoor time and myopia in schoolchildren in the Sunflower Myopia AEEC Consortium. <em>Acta ophthalmologica, 100<\/em>(3), 302-311.<\/li>\n\n\n\n<li>Baird, P. N., Saw, S. M., Lanca, C., Guggenheim, J. A., Smith III, E. L., Zhou, X., \u2026 &amp; He, M. (2020). Myopia. <em>Nature reviews Disease primers, 6<\/em>(1), 99.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abLas pantallas provocan trastornos del sue\u00f1o en los ni\u00f1os\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Lo que sugiere la investigaci\u00f3n es que el uso de pantallas (incluida la televisi\u00f3n) antes de ir a dormir, puede retrasar la conciliaci\u00f3n del sue\u00f1o. En un principio se hipotiz\u00f3 que la luz brillante de la pantalla pod\u00eda inhibir la secreci\u00f3n nocturna de melatonina, la hormona que regula el ciclo sue\u00f1o-vigilia. Sin embargo, la investigaci\u00f3n posterior descart\u00f3 este mecanismo. El consenso actual apunta a que usar videojuegos o redes sociales antes de ir a dormir puede alterar el sue\u00f1o porque estas aplicaciones pueden provocar una activaci\u00f3n emocional. Adem\u00e1s, sobre todo en el caso de los adolescentes, existe el riesgo de que pospongan la hora de ir a dormir por entretenerse con dichas aplicaciones. En definitiva, nada de esto tiene ninguna relaci\u00f3n con el uso de la tecnolog\u00eda en las escuelas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Dworak, M., &amp; Wiater, A. (2014). Impact on excessive media exposure on sleep and memory in children and adolescents. <em>Young People, Media and Health: Risks and Right<\/em>s. Gothenburg: Nordicom, 99-110.<\/li>\n\n\n\n<li>Higuchi, S., et al. (2003). Effects of VDT tasks with a bright display at night on melatonin, core temperature, heart rate, and sleepiness. <em>Journal of Applied Physiology, 94<\/em>(5), 1773-1776.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abLas pantallas provocan que los ni\u00f1os tengan menor capacidad de atenci\u00f3n\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\">\n<p style=\"font-size:18px\">No hay pruebas de que las pantallas tengan efectos en la arquitectura cognitiva de las personas. Las pantallas nos resultan muy atractivas porque nuestro cerebro ha evolucionado de forma que nos atraen las promesas de una nueva informaci\u00f3n que puede ser relevante para nuestros prop\u00f3sitos. Lo que cambia con las pantallas es la posibilidad de acceder a este tipo de informaci\u00f3n en cualquier momento. Podr\u00edamos hacer una analog\u00eda con la comida: nuestro cerebro evolucion\u00f3 de forma que las grasas y los dulces nos resultaran muy atractivos, pues en un entorno donde la comida era escasa, priorizar la pieza de alimento m\u00e1s energ\u00e9tica contribu\u00eda a la supervivencia. En el entorno actual, donde la comida ya no escasea, nuestra arquitectura cerebral nos traiciona inclin\u00e1ndonos a comer demasiado dulce y grasa (y demasiados alimentos en general). Aprender a regular la propia dieta sobreponi\u00e9ndola a estos impulsos resulta fundamental. Del mismo modo, aprender a regular el uso de las pantallas y diferenciar los usos beneficiosos de los perjudiciales supone exponerse a modelos de buen uso y de regulaci\u00f3n como los que puede proporcionar la escuela.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-vertically-aligned-center is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:50%\"><div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"679\" src=\"https:\/\/science-teaching.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/iStock-1322369839_web-1024x679.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9871\" srcset=\"https:\/\/science-teaching.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/iStock-1322369839_web-1024x679.jpg 1024w, https:\/\/science-teaching.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/iStock-1322369839_web-300x199.jpg 300w, https:\/\/science-teaching.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/iStock-1322369839_web-768x509.jpg 768w, https:\/\/science-teaching.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/iStock-1322369839_web-1536x1019.jpg 1536w, https:\/\/science-teaching.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/iStock-1322369839_web-2048x1359.jpg 2048w, https:\/\/science-teaching.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/iStock-1322369839_web-700x464.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Wilmer, H. H., Sherman, L. E., &amp; Chein, J. M. (2017). Smartphones and cognition: A review of research exploring the links between mobile technology habits and cognitive functioning. <em>Frontiers in psychology, 8<\/em>, 605.<\/li>\n\n\n\n<li>Kobayashi, K., &amp; Hsu, M. (2019). Common neural code for reward and information value. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences, 116<\/em>(26), 13061-13066.<\/li>\n\n\n\n<li>Gazzaley, A., &amp; Rosen, L. D. (2016). <em>The distracted mind: Ancient brains in a high-tech world.<\/em> Mit Press.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abLas pantallas provocan adicci\u00f3n\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Las pantallas no tienen ning\u00fan efecto adictivo <em>per se<\/em>. Esto se aprecia claramente en el hecho de que las personas no se enganchan a las pantallas porque utilicen a diario procesadores de textos (p.ej. Word), hojas de c\u00e1lculo (p.ej. Excel) o libros digitales. Aquello que puede resultar atrayente son determinadas aplicaciones. En especial, resultan muy seductoras las aplicaciones que continuamente prometen informaci\u00f3n nueva que el cerebro estima como relevante, como las redes sociales. De hecho, los adolescentes se encuentran en una \u00e9poca del desarrollo que se define como hipersocial, y esto hace que la informaci\u00f3n de car\u00e1cter social les resulte muy atrayente (en todo caso, no se puede hablar de adicci\u00f3n, excepto en casos excepcionales). Por lo tanto, no tiene ning\u00fan sentido atribuir a las aplicaciones educativas que se usan en la escuela ning\u00fan efecto que lleve a los estudiantes a \u00abengancharse a las pantallas\u00bb. Por otro lado, dejar de usar ordenadores en la escuela con la intenci\u00f3n de que los alumnos no tengan la posibilidad de acceder a las redes sociales en ning\u00fan momento tampoco tiene ning\u00fan sentido cuando existen medios t\u00e9cnicos para evitar el acceso si as\u00ed se desea, y cuando la inmensa mayor\u00eda de alumnos tienen su propio dispositivo m\u00f3vil.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Bhanji, J. P., &amp; Delgado, M. R. (2014). The social brain and reward: social information processing in the human striatum. <em>Wiley Interdisciplinary Reviews: Cognitive Science, 5<\/em>(1), 61-73.<\/li>\n\n\n\n<li>Kilford, E. J., Garrett, E., &amp; Blakemore, S. J. (2016). The development of social cognition in adolescence: An integrated perspective. <em>Neuroscience &amp; Biobehavioral Reviews, 70<\/em>, 106-120.<\/li>\n\n\n\n<li>Satchell, L. P., Fido, D., Harper, C. A., Shaw, H., Davidson, B., Ellis, D. A., \u2026 &amp; Pavetich, M. (2021). Development of an Offline-Friend Addiction Questionnaire (O-FAQ): Are most people really social addicts?. <em>Behavior Research Methods, 53<\/em>, 1097-1106.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-cyan-bluish-gray-color has-alpha-channel-opacity has-cyan-bluish-gray-background-color has-background is-style-default\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:15px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>ESCRITO POR <strong>H\u00e9ctor Ruiz Mart\u00edn<\/strong><br><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0);color:#0071a1\" class=\"has-inline-color\"><a href=\"https:\/\/x.com\/hruizmartin\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">@hruizmartin<\/a><\/mark><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre las cr\u00edticas que se hacen al uso de dispositivos en el aula, a menudo aparecen argumentos que surgen de prejuicios no fundamentados en la investigaci\u00f3n. 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